En estos días, hace 6 años, se nos complicó la vida a tod@s. En estos días, hace 6 años, nos dimos cuenta de que el ser humano no lo podía todo, que un microscópico virus podía acabar con nosotr@s sin ningún esfuerzo.
En estos días hace 6 años, empezó el caos.
Tuvimos que detener nuestras vidas. No tod@s pudimos hacerlo. Hubo quienes tuvieron que seguir sin margen a la duda: sanitari@s, FFCCSE, personal de supermercados… “personal imprescindible”, nos llamaron.
Yo fui, como tantas personas, parte de ese retén de personal imprescindible porque trabajaba en un hospital, y días después del inicio del caos sentí la necesidad de intentar reflejar el dolor por el que atravesaba el EQUIPO, un equipo maravilloso de personas (enfermeras/os, celadores/as, auxiliares, doctores y doctoras…) que lo dieron todo,y más, para hacer lo posible en lo imposible.
Hoy quiero recordar, compartiendo una parte de aquel escrito, los días que vivimos. Primero, para honrarles, porque vivimos en un mundo en el que incluso una pandemia pasa de largo y, demasiado rápido, todo parece volver a la normalidad. Segundo, porque para quienes estuvieron en primera línea, aquello fue (y sigue siendo) una herida de guerra, literalmente. Y tercero, para no olvidar que somos una mota de polvo, que la vida se acaba sin quererlo y que lo verdaderamente importante no está donde hay más ruido.
“Querido equipo: Llevo casi 10 años trabajando en cuidados paliativos, 10 años trabajando con la muerte y el sufrimiento, acompañándoos y acompañándome a mí misma en lo que supone ser consciente del final de la vida de una persona, algo que te pone irremediablemente delante de tu propia muerte y todo lo que ello conlleva, pero nada es comparable a lo que estamos viviendo en estos momentos, nada es comparable con lo que os escucho cada día, con esas vivencias que estáis teniendo que sobrepasan nuestros valores humanos. No es normal.
No es normal que no podáis dormir pensando en todas las personas que habéis visto fallecer.No es normal que tengáis ansiedad al venir a trabajar, durante y cuando os vais a casa.No es normal que tengáis heridas y cicatrices en la nariz y en la cara por las mascarillas de protección.
No es normal que hayáis perdido la cuenta de las familias a las que habéis avisado porque su ser querido ha fallecido.No es normal que no hayáis podido descansar ni un solo día durante varias semanas enteras. No es normal que abráis con miedo la puerta de una habitación porque no sabéis si la persona que ocupa esa cama va a estar viva o muerta. No es normal…nada de esto es normal… esta asquerosa situación no es normal.
Esta es una situación que nos supera a tod@s y a cada un@, y demos gracias que nos supera, porque es lo único que nos sigue identificando como humanos. Para poder seguir trabajando en estas condiciones es muy fácil caer en la despersonalización del paciente y su familia, porque no podemos hacernos cargo de ese dolor, del dolor del siguiente paciente que ocupe esa cama, del dolor de no saber dónde poner a la persona fallecida porque literalmente no tenemos más espacio… pero no lo estáis haciendo, estáis tratando cada vida con toda la fuerza que os queda, con todo el amor posible y con toda la serenidad que esta realidad os permite. Estáis acumulando mucho dolor. Estamos acumulando mucho dolor. Y habrá que mirarlo de frente en algún momento, cuando todo esto pase, que pasará, lo haremos. Y lo haremos junt@s....”
No fueron héroes ni heroínas, fueron personas que decidieron en un momento de su vida dedicarse a cuidar a los demás, y nos tocó.
Como escribe Isabel Allende “Tod@s llevamos dentro una insospechada fuerza que emerge cuando la vida nos pone a prueba” Pues sí, a todas las personas en 2020 nos tocó una prueba bien difícil, una que cada persona sostuvo como pudo y como supo, porque nadie estaba preparado para vivir algo así. Pero hubo algo que nos sostuvo: la esperanza. A ratos, cuando conseguíamos alejarnos del ruido —que fue mucho y muy dañino—, la esperanza nos dio comunidad, sentido, refugio y paz. Que no se nos olvide lo que tod@s hicimos en estos días hace 6 años.
GRACIAS a todo el equipo del Hospital San Rafael y a las familias y amigos/as que nos sostuvieron.